Hace ya un par de años, era el 6 de agosto y se celebraban los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro 2016, Katinka Hosszú, joven nadadora húngara ganó el oro en los 100 metros espalda y rompió las plusmarca mundial en los 400 metros combinado individual.

Tras la hazaña, el periodista que la entrevistó quiso conocer que había hecho diferente en la prueba de 400 combinado para así alcanzar la plusmarca mundial, a lo que Katinka contesto con naturalidad:  “ Me he centrado en hacer bien cada parte del proceso, he buscado la perfección en cada brazada”.

Cuando la escuché, con la preceptiva traducción simultánea de mi mujer, entendí con claridad todo a lo que Katinka se refería. Metafóricamente, sus palabras me trasladaron a los escenarios profesionales en los que habitualmente me desenvuelvo y desempeño mi actividad, a los escenarios en los que muchos de nosotros centramos nuestra exclusiva visión en los resultados, obviando y despreciando en ocasiones lo relevante, lo transcendente, que no es otra cosa que los procesos.

Un ejemplo muy habitual cuando nos enfrentamos a un proceso de negociación, es que fijemos nuestra atención en el resultado, obviando sus diferentes fases. Cuando desarrollamos de forma adecuada un proceso de negociación en cada una de sus partes, buscando la calidad en todos los pasos que conforman  su trazabilidad, es entonces y solo entonces cuando por causalidad y no por casualidad, los resultados vienen a nosotros.

La selección del equipo es crítica para alcanzar equipos de alto rendimiento

De la misma manera, para alcanzar la excelencia o el alto rendimiento de un equipo es necesario respetar el proceso previo que nos llevará al ansiado resultado. Comenzando por la identificación de lo que Patrick Lencioni denomina un “miembro ideal de equipo” y siguiendo con posterioridad todas las partes del proceso que permita fomentar el autoconocimiento, la autogestión, la vulnerabilidad entre los miembros del equipo, el compromiso y la responsabilidad como partes conexas que nos llevaran a la consecución de los resultados, al cumplimiento de nuestros objetivos y al máximo rendimiento de la maquinaria de equipo.

En los equipos la selección es un proceso inmaterial y simplemente crucial, a falta de una selección a la carta,  querer empastar un equipo con los miembros disponibles al abrigo de lo casual no es tarea sencilla. Pero si este es tu caso, contamos con soluciones.

Si tu empresa no vende y tienes un buen producto y también tienes clientes, parece evidente que los roles y competencias de tu equipo comercial no son los adecuados.

En otras medidas y necesidades, si no cuentas en tu equipo con miembros con competencias creativas es evidente que el equipo carecerá de originalidad e innovación.

En otro sentido,  puedes sufrir desequilibrio por contar dentro de tu equipo con una mayoría de miembros que destaquen por las mismas competencias cuando lo que realmente precisas es diversidad de patrones y versatilidad de todos ellos.

Si te sientes identificado con situaciones similares a las que hago referencia, la aplicación de la metodología de Roles de Equipo Belbin es una excelente herramienta que sin duda te ayudará a llegar con criterio y objetividad al máximo rendimiento y a la mejor versión de tu equipo. Esta herramienta la desgranaremos en otros post

Reflexiona conmigo: ¿Puedes alcanzar el alto rendimiento de tu equipo con los miembros que ahora tienes?.