¿ El talento “nace” o “se hace”?

En las formaciones que imparto sobre desarrollo de talento siempre se genera el mismo debate: el talento … ¿“nace” o “se hace”?.

En mi opinión, y entendiendo talento con la definición que nos aporta el experto en talento José Antonio Marina ( Talento= Inteligencia Triunfante: capacidad de dirigir bien el comportamiento, eligiendo las metas, aprovechando la información y regulando las emociones )  podemos decir que el talento que no se pone en acción no es talento.

Claro que hay cosas que se nos dan bien de forma natural, de hecho, por eso es tan importante identificar cuales son, pero para desarrollarlas hay que entrenar.

Cuando hablo sobre esto, mis alumnos me preguntan:  ¿ Patricia, y cuanto tenemos que entrenar para alcanzar la maestría en un área determinada?

Y es ahí, donde aparece la famosa regla de las 10.000 horas, que comienza con un estudio realizado a principios de los noventa por el psicólogo  Anders Ericsson y su equipo en la academia de música de Berlín. Este estudio fue realizado a violinistas, en el libro “Fueras de Serie” de Malcolm Gladwell podéis encontrar más detalles sobre esta investigación.

Lo que más llamó mi atención del estudio de Ericsson, es que ni él ni su equipo encontraron músicos «natos» que flotaran sin esfuerzo. Sus investigaciones sugieren, que una vez que un músico ha demostrado capacidad suficiente para ingresar en una academia superior de música, lo que distingue a un intérprete virtuoso de otro mediocre es el esfuerzo que cada uno dedica a practicar. Los investigadores han considerado que el número mágico para alcanzar esa maestría son 10.000 horas.

Imaginaros las caras de mis alumnos ¿ 10.000 horas ? ¿ no son muchas? La buena noticia que les doy es que los resultados se manifiestan antes, y otra buena noticia es que 10.000 parecen pocas cuando conectamos el desarrollo de nuestro talento con nuestra pasión.

Estamos acostumbrados a escuchar que todo requiere muchísimo esfuerzo, constancia , que parece que hay que sufrir para conseguir nuestro sueño, y claro que requiere trabajo, entrenamiento, algunos días difíciles, pero no es necesario sufrir si disfrutamos del proceso y conectamos nuestro talento con la pasión. De hecho, considero tan importante la “pasión” para desarrollar el talento que el próximo post lo dedicaré a hablar sobre esta clave esencial.

¿Entonces, el talento “nace” o se “hace”?

Sin duda, yo apuesto porque se “hace”

Por lo que te animo a que identifiques tu talento y ¡a por las 10.000 horas! ¡Y no olvides que la clave aquí, está en disfrutar del camino!

Espero que estos consejos te puedan ayudar a desarrollar tu talento. Seguro que tú tienes algún consejo más que pueda enriquecer este post. Si es así, estaré encantada que lo compartas a través de algún comentario.

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