Posiblemente, la función más importante y valiosa que todos los líderes debemos realizar es tomar grandes decisiones que ayuden a la organización a tener grandes ventajas competitivas en los mercados cada vez más inestables y anárquicos,

Algunas de sus decisiones son más importes que otras, por lo que la exigencia del acierto es más crítica cuanto más altos son los riesgos. Es precisamente aquí donde debemos de ser nuestra mejor versión para tomar la decisión adecuada.

¿Y qué nos puede ayudar a tomar buenas decisiones cuando los riesgos son altos?

Hay una serie de preguntas que consciente o inconsciente, con intención o de forma más intuitivita, solos o con ayuda del equipo, se debe formular para recapitular la información necesaria que hará más eficiente la toma de decisión.

Todos los líderes operamos a partir de una serie de principios, valores y un sistema de creencias que utilizamos a diario como filtros para tomar decisiones. Sus creencias forman la base de su liderazgo y eso modula su toma de decisiones.

En todo momento debe tener claro lo que quiere. Es difícil comprometerse, con un objetivo que le involucra a usted y al resto de la organización, si no tiene claro lo que quiere …. y lo que no quiere.

Tener claro el objetivo minimiza el impacto de las distracciones y le aporta autoconfianza para tomar las decisiones necesarias. Esto le ayudará especialmente en situaciones comprometidas y difíciles, permitiéndole a usted y a su equipo, mantenerse enfocados en los resultados deseados. Cuanto más claro es el objetivo más preparado estará para superar los posibles obstáculos, soportar el esfuerzo y resistir situaciones adversas que puedan aparecer conforme avance hacia la consecución de la meta. La herramienta SMARTER puede ayudarle a clarificar y especificar los objetivos (clic aquí para saber más)

Además, esta serie de 12 preguntas le serán de utilidad para dar luz a su toma de decisión:

  1. ¿Cuál es nuestro objetivo?
  2. ¿Cuáles son los hechos?
  3. ¿Con qué información objetiva contamos?
  4. ¿Qué problema o conjunto de problemas debemos resolver para lograr nuestro objetivo?
  5. ¿Quién debería participar para ayudar a llegar a una decisión?
  6. ¿Cuáles son todas las soluciones posibles?
  7. ¿Están las posibles soluciones alineadas con mis (nuestros) valores fundamentales o valores corporativos? Eliminar aquellas posibles soluciones que no lo son.
  8. ¿Cuáles son las consecuencias de cada una de las soluciones restantes?
  9. ¿Cuál es la mejor solución posible?
  10. ¿Cómo y cuándo debemos comunicar esta solución a nuestros grupos de interés?
  11. ¿Quién hará qué?
  12. ¿Cuándo se hará? Diseñar un cronograma

Hay situaciones muy críticas que nos exigen tomar decisiones difíciles cuyas consecuencias en un sentido y otro son complicadas y que nos invitan a postergar la decisión. Ante esta situación, recuerde que cuando no toma decisiones ya está decidiendo ….  está decidiendo no hacer nada. Franklin D. Roosevelt decía: «Hay muchas maneras de avanzar, pero solo una forma de pararse».

Cuando nos enfrentamos a una decisión trascendental, tenemos la obligación moral de recopilar tantos hechos como sea posible, desarrollar tantos escenarios como pueda idear, probar teorías, entablar conversaciones con su equipo de confianza, desarrollar una estrategia y coordinar al equipo para maximizar el éxito de la decisión. Se lo debe a sus colaboradores.

Por otro lado, hay situaciones en las que debe elegir entre varias opciones malas. Pero debe hacerlo. Si no se actúa, se agota el tiempo, el dinero y la energía. El no actuar puede dañar a sus clientes y ayudar a su competencia. El hecho de no actuar confunde y desanima a su equipo. Ellos están buscando una posible solución. La toma de decisiones con confianza, acompañada de una acción decisiva, es todo lo está esperando tu equipo para seguir avanzando.

¿Qué grandes decisiones están en tu horizonte? ¿Qué opciones debe «eliminar» para tomar su próxima gran decisión?