Decía John Fitzgerald Kennedy que la democracia es una forma superior de gobierno, porque se basa en el respeto del hombre como ser racional. Y esa es la máxima esencia del estilo de liderazgo democrático: respetar, escuchar y tener en cuenta en la toma de decisiones las opiniones y reflexiones de los colaboradores. Una compañía es tan inteligente como la suma de todas sus inteligencias.  Cuando éstas son tenidas en cuenta y en un entorno tan líquido y cambiante como el actual, cobra mucho protagonismo el estilo de liderazgo democrático. La constante innovación, la tecnología y la globalización expone a las compañías retos continuos que han de ser resueltos de manera rápida. Quizás, una sola inteligencia (la del líder) no sea suficiente para dar respuesta a los mismos en tan cortos periodos de tiempo.

El liderazgo democrático es la antítesis del liderazgo autocrático (clic aquí para saber más), ya en que en éste, las opiniones de los miembros del equipo no son para nada tenidas en cuenta. En el liderazgo democrático, el líder influye sobre el comportamiento y la toma de decisiones del equipo permitiendo a los colaboradores participar de una forma activa en la toma de decisiones. Fomenta la participación conjunta, las diferentes opiniones y puntos de vista de los colaboradores y el intercambio de ideas y sugerencias en relación con las diferentes actividades laborales y objetivos del equipo.  

En qué consiste el estilo de liderazgo democrático

Toma de decisiones del líder democrático:

Los líderes democráticos invierten mucho tiempo en compartir con sus colaboradores las diferentes opiniones sobre un determinado tema para tomar decisiones en equipo.

En cada reunión, fomenta y motiva a todos los integrantes a que participen y aporten soluciones a los diferentes retos que el equipo debe de ir afrontando día tras día. Todas las opiniones son escuchadas y tenidas en cuenta sin juicios, por descabelladas que sean. Luego, en un proceso de criba y reflexión profunda, se irán descartando todas las opciones que no sean viables en los diferentes contextos o que por el contrario, se encuentren decisiones mucho más eficientes. Si se piensa bien, las personas que mejor visión y mejores datos tienen de un determinado puesto de trabajo, son los propios colaboradores que desarrollan ese trabajo, por lo que es muy eficiente que sean ellos mismos los que tomen decisiones respecto a ese puesto. De esta forma, los colaboradores se involucran más en las diferentes tareas y responsabilidades ya que se sienten partícipes de su diseño e implementación. Esta situación hace que los niveles de productividad y responsabilidad aumenten, ya que el colaborador se siente valorado y motivado por su líder.

Por otro lado, la toma de decisiones se enriquece con cada una de las aportaciones de los colaboradores, teniendo más opciones para la resolución de cada uno de los problemas o retos que vayan apareciendo.

Por supuesto, esta forma de tomar decisiones exige cierto grado de madurez y conocimiento por parte de los colaboradores sobre los diferentes contextos y temas de los que se trata en las reuniones.

Aunque la última palabra en cuanto a la toma de decisiones la tiene el líder, éste estará dispuesto a acatar otras propuestas aunque no sean suyas cuando valore que la eficiencia de las mismas es mayor que las que ha aportado él.

Relación del líder democrático con los colaboradores:

El líder se relaciona de una manera horizontal con todos los miembros del equipo teniendo siempre en cuenta los diferentes puntos de vista de cada uno de ellos. Cuando hay que tomar determinadas decisiones, el líder ofrece algunas soluciones que los trabajadores van enriqueciendo con sus opiniones y reflexiones, construyendo entre todos la posible conclusión final.

El líder democrático orienta a sus colaboradores en los posibles retos que éstos se van encontrando en su día a día, no imponiendo su criterio y dejando libertad al trabajador en función de su grado de madurez y experiencia.

Constantemente motiva y empodera a su gente, para que éstos tengan una mayor autonomía y capacidad de decisión.

Los líderes democráticos son agradecidos, reconociendo en privado o públicamente, todas y cada una de las aportaciones que realizan los miembros del equipo.

En todo momento fomenta el trabajo en equipo, equilibrando las diferentes opiniones de cada uno de los integrantes. Se preocupa de dar voz aquellas personas que por sus circunstancias o características personales son más retraídos e introvertidos, invitándoles a que se sumen al debate cuando cree que sus aportaciones pueden enriquecer la toma de decisión. Todos los integrantes del equipo tienen responsabilidad y se sienten útiles dentro del grupo. De esta forma, colaboran y se ayudan entre sí.

El líder siempre está pendiente del desarrollo de sus colaboradores y constantemente está dispuesto a ofrecer ayuda y orientación aquellas personas que la necesitan.

Los managers democráticos observan de manera objetiva los diferentes comportamientos de sus colaboradores aportando feedbacks constructivos cuando los resultados no se estén dando. El colaborador en este momento y de forma consensuada junto a su responsable, rediseña una nueva forma de operar.

Comunicación

La comunicación es bidireccional, del líder al colaborador y del colaborador al líder. La información es compartida entre los diferentes colaboradores y departamentos. De esta forma, todos las personas que tienen que tomar decisiones tienen la información adecuada para elegir la mejor opción.

El líder democrático fomenta la comunicación asertiva entre los diferentes integrantes del equipo, estando muy presente cuando se den determinados conflictos. Cuando éstos se dan, el líder actúa de manera rápida y eficiente para disolverlos en el momento que estos se crean y todavía son pequeños y fáciles de gestionar.

Todos los integrantes del equipo conocen la visión, misión y valores de la compañía. Además, ellos mismos se encargan de que dicha información llegue a todos los puntos del organigrama.

Ventajas del liderazgo democrático

  • Mayor autonomía. Cuando el líder se ausenta por las razones que fueren, la percepción de su falta es casi imperceptible ya que los colaboradores tienen autonomía y confianza en el proceso de toma de decisión.

     

  • Mejor comunicación. La información fluye en todas direcciones, está accesible en todos los puntos de decisión.

     

  • Mayores índices de innovación. Los colaboradores se siente libres a exponer diferentes puntos de vista que ayuden a mejorar determinados contextos de la compañía: procesos, productos, relaciones con clientes y proveedores, estrategias ….

     

  • Mayor proactividad. Los equipos de trabajo son más proactivos ya que los diferentes procesos no se quedan estancados, sino que por el contrario, constantemente están en continua evolución, permitiendo que éstos se adapten a las diferentes necesidades y retos que el nuevo convulso entorno laboral demanda.

     

  • Mayor cohesión. Desarrolla una mayor cohesión entre los miembros del equipo, fomentando un mayor sentimiento de pertenencia a la compañía, ya que los colaboradores se sienten parte de un todo, de la misma forma que se reconocen su propia individualidad al ser tenidas en cuenta los aportes, sugerencias e ideas de cada uno de los integrantes de la empresa. Por otro lado, hay una relación directa entre el uso de este estilo de liderazgo y la reducción de los niveles de absentismo.

     

  • Mayor madurez y competencia de los colaboradores ya que constantemente se aporta soporte, información y conocimientos para tomar decisiones.

     

  • Mejora del clima laboral. Las relaciones entre los colaboradores son mejores que con otros estilos de liderazgo. El colaborador no tiene la necesidad de competir con su compañeros y siempre aportan opiniones para la consecución de los objetivos compartidos. Al tomar decisiones individuales y ser escuchadas sus opiniones, el trabajador puede cubrir la necesidad de libertad en su lugar de trabajo, aumentando de esta manera, su nivel de satisfacción en el puesto y grado de responsabilidad.

Desventajas del uso del liderazgo democrático. Consecuencias de su uso

  • Es un proceso que en sus comienzos puede ser lento de implementar, ya que el líder tiene que hacer diferentes reuniones para generar la alianza entre los miembros del equipo, a la vez que necesita definir los diferentes procesos del departamento. También puede generar demoras en la consecución de determinados objetivos a corto plazo, provocado por las constantes reuniones y debates que se organizan para fomentar la participación de todos los integrantes. Sobre todo, hay que prestar atención en situaciones críticas que necesiten de resoluciones rápidas, pues de no hacerlo, puede llegar tarde la toma de decisión para resolver el problema concreto.
  • Puede fracasar, si los colaboradores no disponen de la suficiente madurez y experiencia o no tienen los conocimientos necesarios para tomar decisiones sobre los diferentes retos, que el puesto le exige.
  • Puede que algunos colaboradores con carácter introvertido, se frustren con este sistema de liderazgo y tengan reticencias a la hora aportar ideas y sugerencias. Por otro lado, al ser imposible llevar a cabo todas las ideas, se debe equilibrar bien las elecciones de las mismas, pues de no hacerlo, puede resentirse el clima laboral al estar expuesto a envidias y malos entendidos.
  • Se puede pecar de dar demasiada libertad a los colaboradores y no hacer los seguimientos pertinentes, corriendo el riesgo de carecer de disciplina y responsabilidad. En este contexto, hay que analizar el nivel de compromiso y responsabilidad de cada uno de los integrantes del equipo.
  • El líder puede volverse demasiado dependiente de la experiencia y opinión de los colaboradores perdiendo perspectiva y visión.

Cuándo usar el liderazgo democrático

  • En equipos de trabajo maduros donde los integrantes del equipo tiene la experiencia y los conocimientos suficientes para tomar decisiones en sus diferentes puestos de trabajo.

     

  • En la mejora de procesos a medio y largo plazo donde las opiniones de cada colaborador puede enriquecer la toma de decisiones, ya que éstos disponen de la información concreta de su puesto.

     

  • En empresas donde la innovación es crítica en los procesos de trabajo.

     

  • Compañías donde la toma de decisiones tiene que estar distribuida en los diferentes puntos del organigrama.

Qué características y competencias debe tener un  líder democrático

  • Asertividad. Para justificar con datos objetivos, el descarte de algunas de las ideas propuestas por los colaboradores que, si bien pueden ser buenas, haya otras que sean más eficientes.

     

  • Confianza y respeto. Para tomar en cuenta alguna de las ideas propuestas aunque éstas no se correspondan con su línea de opinión.

     

  • Coordinación. Debe de tener capacidad para coordinar y potenciar el trabajo en equipo, ayudando a que los miembros puedan trabajar con autonomía y responsabilidad. Debe de mantener un correcto flujo de información entre los diferentes integrantes del equipo.

     

  • Empatía. Comprender los diferentes puntos de vista de cada uno de los colaboradores.

     

  • Gestión de la frustración. Debe saber gestionar la frustración que se genera en sus colaboradores cuando sus ideas no son elegidas.

     

  • Colaboración. Debe disponer de una alta capacidad para trabajar eficientemente con equipos multidisciplinarios, promoviendo un clima amigable y fomentando la colaboración interdepartamental.

Algunos ejemplos de líderes democráticos