Creando autopistas de talento para el futuro

A mediados de noviembre asistí al I Congreso Internacional de Psicología de la Salud de la Universidad Internacional de Valencia. Normalmente, tras este tipo de eventos, suelo realizar la reflexión al día siguiente, pero esta vez, hubo conferencias en las que estuve pensando durante semanas, y que conecté con otras investigaciones que estábamos realizando en ESIN. En este post quiero compartir con vosotr@s tanto estas reflexiones, como otras en las que llevamos tiempo trabajando el equipo.

Vicente Simón, catedrático de psicobiología, nos contaba que desde hace 200.000 años y con más seguridad 60.000 años, desde el Homo sapiens, se había producido muy poco cambio genético. Por lo que estamos preparados genéticamente para un estilo de vida de:

  • Moverse mucho
  • Comer poco
  • Estrés agudo. Donde podamos volver rápidamente al equilibrio homeostático, si se ha perdido.

Y que no estamos preparados genéticamente para:

  • Sedentarismo
  • Comer en exceso
  • Estrés continuo

En cambio, ¿cuál es, generalmente, nuestro estilo de vida?

Nuestro entorno

Vivimos en un entorno tremendamente cambiante y con un crecimiento exponencial de la tecnología que avanza a pasos agigantados. Pero, genéticamente hemos cambiado muy poco desde hace miles de años.

Cómo diría Sonia Lupien, neurocientífica experta en estrés, hay cuatro características de una situación que provocan estrés. No es necesario que estén presentes las cuatro, aunque cuantas más se cumplan, mayor será el estrés. Estas son, la novedad, impredicibilidad, sensación de descontrol y amenaza para la personalidad.

Sin embargo, estas características forman parte de nuestro día a día. Convivimos con la novedad, la incertidumbre, la sensación de descontrol de muchas situaciones a las que nos enfrentamos, y muy común que se de este aspecto cuando sentimos que no gestionamos nuestro tiempo adecuadamente.

Sin olvidarnos, de la amenaza a nuestra personalidad que sentimos cuando pensamos en la convivencia con robots y en los puestos de trabajo que pueden eliminar, entre otras muchas cuestiones que consideramos como amenazas a diario. Por lo que es normal, que tengamos esa sensación generalizada de que algo no anda bien.

Si genéticamente, en principio, no estamos preparados para cambios tan rápidos…

¿Qué podemos hacer?

Aquí nuestro ámbito de estudio se centra en tres aspectos fundamentales, y que consideramos claves para afrontar este gran reto de adaptarnos a este entorno presente y futuro:

1. Nuestro cerebro se puede adaptar. 

Si bien es cierto que genéticamente hemos cambiado muy poco desde hace miles de años, disponemos de un cerebro que se puede  adaptar al cambio mediante la plasticidad cerebral, que es la capacidad del cerebro a adaptarse a las demandas del entorno.

En este tema nuestro referente es el gran neurólogo, Álvaro Pascual Leone, el cual, entre otras investigaciones, ha invertido 30 años en estudiar la plasticidad cerebral.

Ya lo decía Santiago Ramón y Cajal:

“Todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro”

Santiago Ramón y Cajal

¿Y, dónde están los límites para esculpir el cerebro?

Para responder a esto, Alvaro Pacual Leone contestaba en una entrevista realizada para “El País” que hay dos pasos:

  • El primero es cambiar la eficacia de las conexiones que existen.
  • El segundo a base de cambiarlas generar nuevas conexiones.

Pero generar nuevas conexiones sin nada de principio no es fácil. Hay una diferencia de salida que define el mapa de carreteras que uno tiene. Ese mapa puede ser modificable, pero necesitas las carreteras iniciales.

Esto me lleva a la siguiente reflexión…

El complejo entorno actual y futuro nos exige competencias de resolución de problemas complejos, intuición, creatividad, imaginación, inteligencia emocional (comunicación, resiliencia, empatía, gestión de personas, gestión de equipos, regulación emocional, autoconocimiento, entre otras). Y si además, los expertos nos cuentan que estas competencias son las que nos diferenciarán, por lo menos en las dos próximas décadas, de la inteligencia artificial, entonces,

¿Estamos creando carreteras iniciales para este nuevo entorno?

2. Necesidades psicológicas básicas.

Si genéticamente hemos cambiado muy poco, y nuestras necesidades psicológicas básicas son similares a las de hace miles de años. ¿Cómo adaptarnos al nuevo entorno digital teniendo en cuenta esto?

Además de adaptarnos al entorno mediante la plasticidad cerebral, creemos que es clave cubrir las necesidades psicológicas básicas como individuos. Para ello en Esin utilizamos como referencia la teoría de la autodeterminación (Deci & Ryan). Qué considera que las necesidades psicológicas básicas que guían el comportamiento humano en el planteamiento y realización de metas personales son:

  • Necesidades de autonomía.
  • Necesidades de competencia.
  • Necesidades de relacionamiento.

Pensamos que es clave para la gestión del cambio y transformación digital tener en cuenta esto. Dedicaré un próximo post especial para hablar de ello.

Ya os adelanto que a partir de ahí creamos, desde Esin, para las organizaciones y profesionales, programas de motivación y gestión del cambio, adaptados también a las nuevas competencias analizadas en el punto anterior, y que nos permite ver su alta efectividad.

3. Regulación del estrés sostenido.

Cada vez más, tanto en nuestra vida diaria cómo en la profesional, estamos experimentando un estrés sostenido, que, en muchas ocasiones, nos desborda y afecta a nuestra salud y bienestar. Y para el cual, como hemos visto, no estamos preparados genéticamente.

Por lo que, de forma transversal a lo expuesto en apartados anteriores, creemos necesario mediante herramientas como mindfulness, autoconocimiento, gestión del cambio, gestión emocional, entre otras, abordar el estrés sostenido y poder hacer frente al entorno complejo.

Espero que este post haya sido de tú interés. Nuestra finalidad es facilitar tu adaptación al nuevo entorno y ayudarte a crear “carreteras” para el futuro que, aunque no parece un camino nada fácil, si nos preparamos adecuadamente, podremos afrontar como un gran reto para nuestro desarrollo 😉

¿Nos ayudas a crear autopistas de talento para el futuro?